Introducción

José María Beltrán Gómez

Desde tiempo inmemorial, en nuestra tierra, como en cualquier lugar del mundo, se han utilizado las energías que hoy llamamos renovables, que son aquellas, que por más que se utilizan siempre vuelven a estar disponibles para su utilización.
Para moler el trigo, los molinos utilizaban la fuerza manual del hombre, la fuerza animal o bien se aprovechaban elementos tales como el viento, como muy bien recrea D. Miguel de Cervantes en El Quijote “…que aquellos que allí se parecen, no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas que, volteadas por el viento, hacen andar la piedra del molino.” o la energía cinética del agua. Del mismo modo, para la fábricas de molienda de la aceituna, las almazaras, empleaba la energía cinética del agua, así como la fuerza animal.
En todos los oficios, aparecían las energías renovables de un modo u otro. En las fraguas, para el mantenimiento del hogar, las cocinas de leña de las viviendas, para la generación de energía calorífica, etc., se aprovechaba lo que hoy denominamos biomasa.
Todos los aspectos de la vida diaria estaban inmersos en esas energías que hoy día deseamos implantar en nuestra sociedad, para de ese modo sustituir las energías convencionales y que tanto daño está provocando al medio ambiente, así como a muchas economías, como la nuestra, creándonos una total dependencia energética de otros países, y que nos coloca en una posición de desventaja, por poder sufrir un embargo energético y económico.
La implantación de estas energías va a ser muy difícil llevarlo a cabo, y más utilizarla como también se les llama, energías alternativas. ¿Por qué? Por el elevado consumo energético que estamos sufriendo en la actualidad en nuestra sociedad. Cada día, vemos en los medios de comunicación, que se están batiendo récord históricos de consumo. Para una implantación y sustitución de las energías actuales pasa por racionalizar nuestro consumo de energía, tanto eléctrica, como de otro tipo.
La energía que debemos de implantar y concienciar en la sociedad giennense y más concretamente de Sierra Mágina es la que nos indica un anuncio publicitario: “La energía más limpia es la que no se consume”.
Se debe invertir primeramente en concienciar a la sociedad sobre el ahorro energético y, se debe comenzar desde la escuela, utilizando la interdisciplinariedad y transversalidad del tema. A partir de ese momento, se podrá buscar la alternancia entre las energías actuales por otras que respeten más el medio ambiente y nuestras economías.

3 comentarios

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